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25 de noviembre de 2010

EL FRONTON MADRID. (En memoria de un difunto.)

Hace unas semanas me disteis esta maravillosa idea, ¿Por qué no escribir algo acerca de los frontones de la capital? Bien cierto es que era otro de los grandes entretenimientos de los madrileños, así que solo por hoy este blog se llama: ¿Dónde están los frontones de Madrid?
El frontón Madrid se construyó en una calle estrecha y céntrica de la capital, que a su vez tenía gran atractivo comercial y era uno de los focos de divertimento de los madrileños. El cine Ideal en una de sus esquinas, en la otra el Teatro Odeón o Calderón, un poco más abajo el teatro-cine Fígaro y prácticamente frente a este, el frontón Madrid. El nuevo edificio era propiedad de Ildefonso Anabiarte, propietario del frontón Moderno que se encontraba en ese momento en el otro lado de la calle y que después de la apertura de su sucesor, sería derribado construyendo en su lugar el teatro-cine Fígaro, propiedad del mismo. El nuevo local era un proyecto del arquitecto Eduardo Lozano Lardet, el mismo que un año antes había diseñado el Cine San Carlos de la calle de Atocha. El edificio se construyó sobre un solar con bastante profundidad lo que haría proyectar su cancha perpendicularmente al eje de la calle del Doctor Cortezo, dejando en la fachada principal los accesos, salones de cafetería y restaurante.    
La portada se había realizado en ladrillo macizo visto, con abultados en piedra artificial en jambas y dinteles de todos sus huecos, destacaba espe-cialmente las alegres vidrieras de colores instaladas en sus ventanas de todas sus plantas. El edificio contaba con un largo patio lateral que llenaba de luz el local, además de una bóveda de cristal y hierro por la que entraba la luz a raudales. La entrada al local se podía realizar desde cinco huecos, los laterales con entradas directas a graderíos y restaurante, y tres centrales con acceso a la cancha, estando todos ellos comunicados entre si. El primer hueco y más a la izquierda, era la entrada al salón de té de la primera planta y restaurant de la segunda.

Fachada del Frontón Madrid.

Planta baja del nuevo frontón Madrid.

Traspasando esta puerta nos encontrábamos un amplio vestíbulo, con el techo muy alto y solado de mármol, al igual que las escaleras que arrancaban a su izquierda. En el otro extremo una puerta grande de comunicación al vestíbulo central e instalado en el hueco de la escalera un ascensor que subía hasta la planta de azoteas, donde estaba la terraza de verano. El segundo vestíbulo o central que  tenía tres puertas a la calle, era el más amplio y en él se encontraba el acceso a la cancha que se hacía a través de una escalinata de dos tiros, bajo la cual se instaló una fuente. Encontrábamos en este espacio las taquillas de apuestas construidas en madera y que se encontraban junto a la puerta de entrada central. Las paredes estaban decoradas con sencillez, en ellas había hornacinas con modernos jarrones, los suelos al igual que el otro vestíbulo eran de mármol y los techos tenían molduras de escayola y florones. 
Una imagen del vestíbulo principal.

En el lateral derecho de este vestíbulo arrancaba una escalinata de cinco peldaños que confluía con la que partía junto a la puerta del quinto hueco o lateral derecho y que subía hasta la planta de entresuelo donde estaban las gradas. Justo al lado de esta escalinata quedaba un paso al vestíbulo lateral inferior, construido bajo la rampa del primer graderío y que servía de accesos a este en toda su longitud por huecos con escalera.


Vista tomada desde el vestíbulo lateral. Desde este lugar se veía parte del vestíbulo central y en él estaban instalados el guardarropa y un pequeño bar.
 
Este vestíbulo era muy largo y se extendía paralelamente a la cancha quedando iluminado cenitalmente por seis ventanas con vidrieras que daban a un patio lateral. El suelo era de baldosín hidráulico, y las paredes estaban decoradas con pinturas de colores muy vivos, en este espacio había además del guardarropa, un pequeño bar y un local para peluquería-barbería. Al fondo estaban los aseos y una escalera posterior que conducía a las tribunas y gradas de los pisos más altos. También había otra escalera de servicio para acceso al contador de pista, a los vestuarios de los pelotaris y demás servicios del frontón. Como hemos mencionado anteriormente se podía acceder a las gradas a través de tres escaleras desde el vestíbulo lateral o bien directamente a la cancha desde el vestíbulo principal, siendo estas capaces para un desalojo muy rápido y ordenado en caso de siniestro.
 

Imagen de parte del graderío del nuevo frontón Madrid. Obsérvese los accesos, al fondo desde el vestíbulo principal o a través de las escaleras desde el vestíbulo lateral.

El edificio estaba construido con estructura de hierro y fábrica de ladrillo, lo cual le confería una presencia muy liviana y esbelta. La disposición de las localidades en la planta de cancha se hizo en ocho filas de butacas, en la planta primera se dividió en pequeños palcos o tribunas con sillas movibles y la tercera era un amplio graderio con mucha pendiente y de entrada general, sumando en su totalidad 1500 localidades. Las butacas eran basculantes, sistema innovador que ahorraba mucho espacio, patentadas por del señor Anabiarte 



Una imagen del vestíbulo lateral de la planta primera.

Estas gradas, tanto en la planta de entresuelo, principal o primera tenían acceso y desalojo desde los dos tiros de escalera situados a ambos lados, además de un ascensor para las localidades más altas. Contaba con todos los adelantos del momento y servicio de cafetería en las propias localidades el cual se realizaba desde el propio restaurant por medio de montacargas y montaplatos. La cancha cumplía sobradamente las medidas reglamentarias, contando con una longitud de 33 metros, los cuales estaban cubiertos por una amplia bóveda de hierro y cristal a dos aguas, donde se había instalado además un modernísimo sistema de luz artificial proporcionada por 80.000 bujías que junto al resto distribuidas por las demás plantas, hacían un total de 120.000 lámparas. Las gradas se alzaban hasta la altura de la segunda planta y sobre estos se había instalado un amplísimo ventanal corrido con orientación norte, que reforzaba la iluminación interior. Todas las puertas y ventanas contaban con vidrieras de colores que filtraban la luz y llenaban el espacio de tonos muy alegres.


Una inigualable imagen de la cancha de juego. Al fondo la jaula del marcador, lateralmente los accesos a pista y localidades, y sobre los graderíos el gran ventanal que iluminaba cenitalmente el espacio.
Obsérvese en la parte superior justo en el centro del techo, el amplísimo lucernario que al caer el sol se iluminaba artificialmente.

Como hemos comentado anteriormente se podía realizar un acceso independiente al salón de té y al restaurant, no por ello único ya que también era posible acceder desde las plantas del propio frontón, de tal forma que podrían funcionar de manera autónoma. La escalera como hemos comentado anteriormente, subía hasta la planta primera donde se instaló el salón de té, estando completamente iluminada por amplísimos ventanales con vidrieras a la calle principal, teniendo una elaborada baranda de hierro con formas geométricas con pasamanos de madera pulimentada.


Una imagen de la escalera.

El salón de té de la planta primera.

Sobre el salón de té y ocupando idéntico espacio se instaló el restaurant, que como hemos dicho anteriormente recibían luz del exterior por una de sus caras, y compartían cocina con acceso por escaleras de servicio y montaplatos. Sobre estas dos plantas se hallaba una amplia terraza hasta donde se desplazaban en las tardes y noches de verano, las meriendas y cenas.



El salón restaurante en el que no faltaba un solo detalle.


Vista del nuevo frontón tomada desde el otro lado de la calle.

El local se inauguró con todos los honores el día 5 de junio de 1929, acto que recogieron los más importantes periódicos de la época.



Varias publicaciones haciéndose eco de la apertura del nuevo local.

Funcionó más de cuarenta años ininterrumpidamente, pasando por algunos altibajos producidos por la guerra civil o la fragilidad del país, siendo el único local que llegó hasta los años 70. Es en esa fecha cuando se realiza una importante reforma  de modernización, volvió ha funcionar aunque tuvo algunos problemas con los propios empleados en los años 70 como se puede comprobar en el siguiente video.
Finalmente se cerró debido principalmente a su baja actividad en los primeros años 80. Con posterioridad se utilizó como  rin de boxeo tal y como aparece en la película "El Crack" 1981 de Jose Luis Garci, o como improvisada sala de conciertos en contadas ocasiones como la del día 28 de Junio de 1981 cuando actuó en el local Barón Rojo. 

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Dos escenas del film "El crack" (1981) 
Después paso muchísimo tiempo cerrado, sus fachadas estaban grises, sus letreros habían perdido alguna de sus letras, sus ventanas estaban abiertas de par en par, y tan solo se veía una oscuridad misteriosa en su interior. En su ultima época se utilizaba como almacén de materiales de construcción e incluso se realizó una reforma de reconversión para la cual se dividio la pista creandose una nueva plataforma en lo más alto y aislando los lucernarios. Según nos han contado en un comentario anónimo pudiera tratarse de un proyecto de reconversión en pistas de padel o squash pero no llegó a ver la luz.


Imagen que presentaba el frontón Madrid en 2008.
El hueco que quedó en lo más alto de la cancha y desde donde todavía se podía observar el lucernario donde iban colocadas las 80.000 lámparas. (Fotografia: Pablo Echávarri)


Imagen del lucernario lateral aún intacto después de tantos años. (Panoramio. Fotografia: Pablo Echávarri)
Espeluznante imagen de un montón de maderas carcomidas, antiguas butacas ideadas por el Sr. Anabiarte. (Panoramio. Fotografia: Pablo Echávarri)

En la página Web de RTVE hace unos años daban la siguiente y trágica noticia.
“El Frontón Madrid, inaugurado en 1929, se convertirá en unos meses en un hotel de lujo y en un estacionamiento subterráneo. Termina así la lenta agonía de un edificio histórico, situado a escasos metros de la Puerta del Sol. Cerrado hace veintisiete años en su cancha se disputaron trofeos como el de San Isidro,  que reunió a los mejores pelotaris. Fue el único frontón del mundo con el raro privilegio de contar con partidos de mujeres, las raquetistas. Esas misma mujeres ganaron a finales de los setenta una demanda por despido improcedente y tuvieron que ser readmitidas después de que su empresa, el Frontón Madrid, donde tantos partidos habían jugado, las echara porque eran demasiado mayores y no podían jugar”.


Imagen aérea del frontón Madrid.
   
Este edificio que en un principio estaba catalogado con un alto nivel arquitectónico ha pasado a estar completamente libre salvo su fachada la cual habrá que respetar. Comenzaron las obras de demolición en 2009 y tan solo se conservaron parte de la crujía frontal, que también fue completamente vaciada.

Fachada del frontón Madrid prácticamente derribado en 2010. (Panoramio. Fotografia: Pablo Echávarri)
       
Desoladora imagen de las escaleras de marmol del Fronton Madrid. (Panoramio. Fotografia: Pablo Echávarri.)


Dos imágenes de lo que quedaba del hueco de escaleras y vestíbulo central que con tanto esmero diseñó el Sr. Lozano Lardet.

Imagen interior de la demolición, aún se ve parte del frontón, y la ubicación de los palcos.
En un par de años este edificio estará ocupado por un nuevo y céntrico hotel de lujo con varias plantas de sótano para garaje, con la desaparición de este, que se encontraba prácticamente intacto, tan solo queda en pie el “Beti Jai”, que si no se remedia terminará sucumbiendo bajo la piqueta.

Autor: David Miguel Sánchez Fernández
Fuentes:

- Hemeroteca ABC
- Foro Urbanity, De Madrid al Cielo.
- Biblioteca Nacional:
                    -  Nuevo Mundo.
                    -  Cronica.
                    -  Libertad.
- Panoramio: Fotografias de Pablo Echávarri.
- Revista Nacional de Arquitectura.