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28 de septiembre de 2014

EL CINE BELLAS VISTAS

El cine Bellas Vistas de la calle de Francos Rodríguez es sin duda alguna uno de los más queridos y añorados por los vecinos de la zona de Bravo Murillo. Aunque desapareciera hace ya muchos  años la gente sigue recordándolo por ser una de las salas más asequibles y familiares de la zona. Todos los detalles arquitectónicos y datos que componen este artículo se los debemos a uno de esos vecinos, José Martínez González que vivió junto a este inmueble y hoy nos trasmite ese recuerdo de su niñez. Muchas gracias a él por este magnífico testimonio.

En un solar de forma rectangular en la calle de Francos Rodríguez nº 29, hoy 33, c/v a Juan de la Encina, que hasta donde llegamos a conocer siempre estuvo desocupado se levantó a mediados de los años 40 un edificio destinado a sala de fiestas y proyecciones que recibirá el nombre de Bellas Vistas. Pero la historia se remonta algunos años atrás, en 1930 aparece la primera noticia acerca de este negocio, situado en un solar indeterminado de la misma calle donde se establece como años atrás un cinematógrafo de verano regentado por el veterano Cipriano Carchenilla, uno de los primeros productores españoles.


Un aspecto de la calle Francos Rodríguez en el año 1927. En la imagen se ve claramente el solar donde se levantaría el cine Bellas Vistas y en el que se estableció el cine de verano del mismo nombre.

Algunos años después, concretamente en 1944 se presenta ante la comisión de obras del ayuntamiento de Madrid un proyecto para cinematógrafo en un solar fraccionado proveniente del anteriormente señalado, cuyas obras correrían a cargo del famoso arquitecto don German Álvarez de Sotomayor Castro, que un año antes había proyectado el cine-teatro Gran Vía en la avenida de José Antonio. (Gran Vía)
El edificio de nueva planta se levantaría en cuatro alturas más sótano y se había realizado siguiendo un sencillo patrón muy extendido en este tipo de construcciones, muy bien organizado y divido en varias negocios que podían funcionar unificada o independientemente.
El inmueble se realizó en parte con estructura de hormigón armado, fábrica de ladrillo y cubierta metálica. Por su fisonomía se componía de dos bloques, uno formado por el edificio de accesos y servicios que ocupaba la cara principal, y otro que era una alta nave que corría paralela a la calle de Juan de la Encina.  En el edificio principal las  fachadas fueron construidas con ladrillo visto macizo, únicamente engalanadas en la planta baja por un zócalo de piedra  con líneas horizontales, y abultados en jambas y dinteles en las plantas superiores. La nave que contenía el patio de butacas se decoró en toda su altura con abultados de piedra artificial, siguiendo un sencillo patrón de formas geométricas coloreado blanco.


  Alzados principal y lateral del nuevo y elegante cinema Bellas Vistas.

Todas las ventanas de la planta superior se remataron con un arco de medio punto, y se proyectaron la instalación de dos bustos sobre la entrada al local que finalmente no se realizaron. La planta tercera que sufría un retranqueo estaba ocupada por la vivienda del conserje y poseía una amplia terraza con vistas a la calle principal.
El acceso al cinematógrafo se realizaba desde la calle de Francos Rodríguez a través de tres huecos, dos más pequeños laterales y uno central mayor separados por dos pilares que precedidos de tres escalones de mármol blanco nos daba acceso a un gran porche de entrada. Cierres de tijera separaban esta estancia de la calle y de esta forma se podía aprovechar para instalar los cartelones con la película en proyección y la que se exhibiría próximamente. Solado en mármol blanco el amplio ante-vestíbulo servía de resguardo a los espectadores, y en él se había instalado dos huecos de taquilla, sobre los cuales se colgaban amplios pizarrones donde se anunciaba la película en cartel o se colgaban los afiches con escenas de la misma.


Un aspecto del cinema Bellas Vistas una tarde de invierno, obsérvese como los espectadores se agolpaban junto a su puerta principal y la lateral existente en la calle de Juan de la Encina. Una estampa inusual y un tacto nostálgica en la actualidad. (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)

 Frente a los tres huecos de entrada se instalaron otros cuatro pares de puertas  de madera coloreadas en verde, con cristaleras, que dejaban pasara la luz al amplio vestíbulo. Este era muy grande y alto, los techos tenían molduras de escayola y de él pendían cinco plafones de bronce y cristal, cuatro en sus extremos y uno más grande en el centro del recinto. Todos tenían una base circular de cristal que reflejaba la luz de sus bombillas. El suelo era de mármol de color gris y en el centro bajo la gran lámpara se había realizado un círculo en otros tonos con las iniciales del local, CBV.   La peculiaridad de este espacio era que sus paredes habían sido recubiertas de ladrillo visto colocado en forma diagonal y barnizados lo que le confería un aspecto muy moderno y sencillo. Enfrentados uno al otro dos huecos con arcos de medio punto desde donde arrancaban las escaleras de acceso a los pisos superiores, bajo una de estas, la situada a la izquierda un pequeño almacén y vestuario de servicio.


Planta calle del nuevo Cine Bellas Vistas.

Bajo la otra, unas escaleras que descendían unos peldaños y dejaban un acceso directo a la calle de Juan de la Encina y que originalmente era la entrada de servicio, pero que en algunas ocasiones se utilizaba de entrada de espectadores ante las aglomeraciones que se producían en la puerta principal. La escalera seguía bajando hasta el sótano donde se hallaban los aseos masculinos con luz y ventilación directa a la calle, la caldera de carbón para calefacción, carbonera, y el clima artificial. El resto de la planta baja estaba ocupada por la sala de fiestas anexa. También existía una puerta de acceso a las taquillas y dirección que quedaba a la altura del entresuelo.
Volviendo al vestíbulo y entre los dos grupos de escaleras y nuevamente enfrentados a las puertas de entrada se encontraba el acceso al patio de butacas, que se había realizado de forma corrida, lo cual conformaba un amplio hueco de lado a lado. Las puertas se habían construido en madera y estaban pintadas en verde, con un pequeño filo rojizo que enmarcaba cada uno de los cuarterones que las formaban. Desde aquí accedíamos al patío de butacas que tenía mucha inclinación y que había sido solado con tarima de madera colocada en forma de pluma, al igual que en el escenario. Estaba completamente rodeado por un zócalo de madera con formas cuadrangulares  coloreado en marrón oscuro y sobre este, el resto del paramento pintado en tono beige hasta llegar al techo. Al fondo la embocadura de la pantalla con un pequeño estrado  al que se acedía por una puertecilla colocada a la derecha y desde donde se subía por medio de una escalerita hasta el escenario. La embocadura se hallaba limitada por dos columnas y una moldura con diseños florales y frutales, idéntica a la que remarcaba todo el techo de la sala. La iluminación se realizaba mediante dos grandes tulipas con velas de incandescencia a ambos lados de la embocadura, cuatro lámparas de araña en los cuatro vértices del alto techo de la sala y una gran lámpara de bronce y cristales en el centro.  Sobre la embocadura el techo se curvaba confiriendo una acústica perfecta al local, en este lugar sobre la moldura que remarcaba la pantalla se colocó una escultura alada que sustentaba el nombre del local.


Imagen tomada en el interior del cine Bellas Vistas. Todo el personal del local posa para don Cristóbal Portillo, el fotógrafo. En el centro de la imagen con traje claro y corbata aparece el propietario don Cesar Calleja Morante, junto a él,  los porteros, el conserje, las  taquilleras, el pintor de cartelerías, los acomodadores, los proyeccionistas, el jefe de sala, los encargados del bar, de la sala de fiestas y billares, las señoras de los lavabos y seguramente algún que otro corre-turnos. (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)

Las butacas se instalaron en tres grupos, creando dos amplios pasillos que eran los suficientemente anchos como para desalojar sin ningún problema a los espectadores en caso de siniestro.
Volviendo al vestíbulo y ascendiendo por cualquiera de las dos escaleras laterales llegábamos hasta la planta primera donde se había creado un amplio espacio destinado a ambigú del bar y desde donde se accedía por medio de dos vomitorios a las localidades de entresuelo. La barra como siempre se situó bajo la rampa del entresuelo y enfrentado a esta se situaron los aseos masculinos y femeninos con ventilación al exterior por medio de dos patinillos. La escalera situada a la izquierda seguía subiendo mientras que la derecha finalizaba en esta planta. Ambas se situaban frente a la entrada al anfiteatro confiriendo un desalojo muy rápido y ordenado.


Planta primera o de entresuelo.

Por medio de los dos vomitorios laterales que tenían algunos peldaños, se llegaba hasta las localidades de entresuelo que se habían colocado de una forma simétrica y muy ordenada que sumadas a las del patio configuraban un total de 1001 butacas. Además en esta misma planta y por medio de otra escalera independiente con entrada desde el lateral izquierdo de la fachada principal se accedía a un local con iluminación natural y destinado a sala de ping pong que contaba con un pequeño aseo.
Una planta más arriba y sobre el anterior existía otro local destinado originalmente a billares y que ocupaba la totalidad de esta planta al cual se podía acceder, no solo por la escalera anteriormente citada sino desde el propio ambigú del cine.



Plantas segunda y tercera. En las imágenes se aprecia claramente el espacio que ocupaba el local destinado a billares y tertulias y la situación de las escaleras, dando acceso a la cabina y vivienda del conserje.

El local era muy amplio y  tenía mucha iluminación natural. El resto de la planta estaba ocupada por la parte alta del graderío de entresuelo.
Las escaleras que cada vez se iba estrechando más subían una planta más hasta llegar a la planta tercera, destina a la cabina del operador y  vivienda del conserje.
Estas escaleras configuraban dos accesos independientes, una de ellas llevaba hasta la cabina del operador que era muy amplia y contaba con dos proyectores marca supersound, y todos los adelantos del momento. Junto a esta se encontraba el despacho de dirección y un pequeño aseo.



 La cabina de proyección del Cinema Bellas Vistas. En la imagen aparece don Cesar Calleja Morante junto a los proyeccionistas y el que parece ser un socio de la Empresa. Obsérvese la inclinación con la que estaban colocados los proyectores debido a la altura a la que se encontraban del patio de butacas.  (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)


La otra escalera llegaba hasta la planta tercera y daba acceso a un cuarto de limpieza y a la vivienda del conserje que contaba con salón-comedor, dos dormitorios, cocina y un aseo, además de una amplia terraza azotea con vistas a la calle de Francos Rodríguez.
La cubierta de la vivienda y la cabina se realizó de forma mixta, con teja plana y árabe colocada sobre una estructura de madera, mientras que el patio de butacas estaba cubierto por siete enormes cerchas de hierro que sujetaban el falso techo de la sala de escayola y que estaban cubiertos por tableta de madera y teja plana.
En el sótano del edificio y con entrada por la misma puerta por donde se accedía a los billares y tertulias se daba paso a la sala de fiestas Bellas Vistas. Tras un corto pasillo encontrábamos la taquilla del local, después las escaleras de acceso a la planta sótano. La distribución era muy sencilla y funcional, una amplia pista de baile de forma rectangular rematada en su fondo por un escenario para orquesta, a ambos lados y en forma de balcón varios huecos rematados con arcos y barandilla de hierro. Al fondo y tras el escenario los aseos y un acceso a la calle lateral.


Sección del edificio que albergaba el cinema Bellas Vistas. En esta se aprecia claramente la inclinación de la proyección, la amplitud de los espacios, las dos plantas de billares y tertulias y el sótano donde se instalaría una magnifica sala de fiestas.


La sala de fiestas Bellas Vistas bajo el cine.




Una tarde cualquiera en la que se proyectaba de segundo o tercer  reestreno “Marcelino Pan y Vino.” Las colas eran muy frecuentes a las puertas de los locales de barrio. Incluso era difícil conseguir una localidad para alguna de las sesiones. (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)

Todos los negocios abrieron simultáneamente en marzo del 46 y fueron un gran éxito durante muchísimo tiempo. En los años 60 cambió su pantalla por otra más moderna en formato Cinemascope, que no entraba dentro de la embocadura y que de una forma un tanto rudimentaria se sostenía sobre el escenario fuera de la embocadura, tal y como se aprecia en la imagen de grupo ante la pantalla.

           Una entrada de patio para el Cinema Bellas Vistas.

Se modernizó en varias ocasiones pero nunca perdió su original fisonomía. La sala de fiestas se utilizaba de salones para eventos, bodas, bautizos y comuniones, y los billares cambiaron su función en varias ocasiones.


La entrada del cinema Bellas Vistas desde otro ángulo. En la imagen se ve con más detalle la entrada al local sus carteleras y el anuncio de pantalla panorámica. (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)


A principios de los años 70, cuando el negocio empezó a debilitarse cerró para siempre, a los pocos meses fue demolido y con él se fueron los sueños e ilusiones de tantos y tantos vecinos del barrio que como José crecieron entre las butacas de este pequeño coliseo.
Poco después se levantó en su lugar un gran edificio de viviendas que nada tiene que ver con su antecesor, pero que no sirve para borrar de la mente de aquellos niños de entonces el Cinema Bellas Vistas.


El lugar que ocupó el cinema Bellas Vistas en la actualidad. Compárese la imagen con las anteriores y obsérvese como los edificios colindantes siguen en el mismo lugar. (Imagen José Martínez González.)

Autor: David Sánchez Fernández.
Fuentes:
-          Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Cristobal Portillo.
-          Archivo de Villa Madrid. Expediente 990-962-058225

-          Nomecalles. Callejero y nomenclátor.