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23 de julio de 2016

ADIÓS AL CINE PALACIO DE GETAFE.


Es sin duda alguna una noticia triste y desesperanzadora, el antiguo cine Palacio de Getafe ha sido derribado. Después de más de una treintena de años cerrado y abandonado a su suerte la propiedad ha tomado la decisión de derribarlo, dejando el solar vacío a falta de un nuevo uso. Muchos veíamos esperanzados la fachada del antiguo local desde que el alcalde de la pasada legislatura Juan Soler diera el visto bueno a la decoración y rehabilitación de su fachada, que fue totalmente pintada en negro y decorada con un “Smile” construido con cd´s.

El cine Palacio en el invierno de 2015, a pesar de que su interior estaba en desuso la facha había vuelto a cobrar vida. (Imagen: Jose Miguel Campos)

Trabajos de demolición del cine Palacio en los que se va borrando poco a poco la sonrisa que lucía en su fachada.
(Fuente: Madridiario)
Adiós al cine Palacio. (Fuente: Getaferadio.com)
Parte del vestíbulo donde se ve la escalera de acceso al piso superior, y parte de los aseos situados bajo estas. Al fondo el patio de butacas. ( Fuente: Getaferadio.com)
El patio de butacas y la pantalla vistas desde la calle. (Fuente: Getaferadio.com)

Dos años después y ante la mirada incrédula de muchos vecinos el famoso, prodigioso, y primer cine estable de Getafe desaparece para quedar simplemente en el recuerdo. 

Si quiere conocer la historia completa del cine Palacio, piche aquí.

20 de abril de 2016

EL CINE BENLLIURE

Sobre un terreno en esquina de la calle de Alcalá 106 c/v a Fernán González el arquitecto don Manuel Muñoz Monasterio proyectó la construcción de un edificio de viviendas donde iría inserto el nuevo cine Benlliure.
El solar en forma de cuña y de más de 1200 m2 tenía cuarenta y cuatro metros de profundidad quedando su parte más estrecha situada en el fondo, con quince metros, siendo un solar ideal para la instalación de este tipo de negocios.



Fachada continuada a las calles de Alcalá 106 y Fernán González según el proyecto original de don Manuel Muñoz Monasterio.

La entrada al cinematógrafo se situaría en el centro de la gran fachada coincidiendo con el eje del solar y dando más protagonismo a esta, dejando la entrada a las viviendas desde el portal situado en la calle de Alcalá junto a un local ajeno al cine, mientras que el otro extremo simétrico se ocuparía por la entrada al sótano donde se instalaría una bolera americana, y salida de urgencia de la sala de proyecciones.
Para sus fachadas laterales se eligió un sencillo esquema, ladrillo visto únicamente adornado por los cercos guarnecidos de las ventanas.  Enmarcando a la parte central, sobre la puerta de entrada al local, se utilizó otro estilo, enfoscándose y coloreándose en tonos beige y para la que se optó por una sucesión de balconadas con barandilla metálica con amplios y continuados huecos de puertas.
En lo más alto del edificio y construido con metal y tubo de neón de color, se situaron unas gigantescas letras con el nombre del local “BENLLIURE”, que servían de reclamo para los espectadores, y que por su estratégica colocación eran visibles desde muchos de distancia.
Precediendo a la entrada a la sala una amplia marquesina de dos metros volaba sobre la calle, esta había sido decorada con abultados de escayola que escondían la lámparas de fluorescencia, y sobre ella se había colocado dos grandes carteles con la palabra “Cine” a ambos lados, quedando en la parte central el nombre del local igualmente iluminado con tubos de neón rojo.
Precedido de tres escalones se encontraba un porche o atrio, muy amplio y alto, en el que resaltaban  dos columnas forradas en mármol verde. El resto de paramentos del porche se habían forrado con mármol en tonos beige, en los que destacaba la carpintería dorada de puertas, taquilla y carteleras.


La calle Alcalá a mediados de los años 50 a las puertas del recién estrenado cine Benlliure. A.R.C.M. Fondo Santos Yubero.

El porche se había solado con mármol blanco con ribetes verdes, dejando en su centro un mosaico del mismo material de colores, alegórico a las artes escénicas.  A la derecha de la entrada se encontraba la taquilla, con dos ventanillas de despacho, y al fondo las puertas de entrada al local, formando tres grupos centrales dobles para salida de espectadores y dos de una sola hoja a los lados para entrada. Sobre el conjunto de entrada se dejó un amplio espacio para la colocación de la cartelera.


El vestíbulo se había solado con mármol del mismo color y se iba ampliando sucesivamente. En el lateral derecho se instaló una barra de bar y en el izquierdo una pequeña zona acondicionada para descanso. Al fondo un gran espacio alargado daba entrada al patio de butacas. En este se habían construido dos grandes escaleras de acceso a la planta superior de 2,10 metros de anchas. simétricas, una en cada extremo frente a las cinco puertas de acceso al patio de butacas. Bajo una de estas escaleras se podía acceder al sótano donde se encontraban los aseos de caballeros y señoras, además del resto de servicios del cine, tales como el cuarto de calderas y ventilación.


Planta baja del cine Benlliure. Obsérvese la sencilla y funcional distribución de cada una de sus partes.

En el otro extremo del vestíbulo y bajo el otro tiro de escalera una amplia salida a la calle de Fernán González, de uso exclusivo para desalojo del local y que no poseía escalones, sino una suave rampa para evitar accidentes. 
El vestíbulo al igual que el resto de la sala contaba con una sobria decoración, paredes y suelos cubiertos de caros mármoles, lámparas de araña de cristal y bronce, y barandillas de escaleras construidas en cristal y pasamanos de tubo niquelado.


Un aspecto del suntuoso vestíbulo de acceso al patio de butacas.

Repartidos en los diferentes espacios del local se encontraban lienzos con alusión a los diferentes géneros cinematográficos. Uno de estos lienzos se encontraba en este vestíbulo, sobre la puerta de entrada a él.
El patio de butacas tenía forma abocinada lo que propiciaba la perfecta visibilidad desde cualquiera de sus localidades. Las butacas se hallaban repartidas en tres grupos y recorridas por cuatro pasillos desde la entrada hasta la pantalla. El patio contaba con aproximadamente 900 cómodas butacas construidas con estructura de madera y asiento con muelles y reclinables.  Los paramentos de esta estancia habían sido revestidos con un alto friso de maderas nobles y el resto hasta el techo con paneles de  corcho recubiertos de tela lo que favorecía la absorción de las ondas sonoras y evitaba los ecos. El techo de la estancia era muy alto y tenía una gran bóveda en su centro que era en realidad un gran plafón de iluminación indirecta, decorado con frescos alegóricos, al igual que en el vestíbulo, caballos, carromatos, vaqueros y como no, el rey del dibujo animado Mickey Mouse.


Maravillosa imagen de la embocadura y detalle  del techo tomada desde el anfiteatro.

La embocadura consistía en una sencilla moldura muy ancha de escayola en color dorado que escondía la iluminación. La pantalla de formato Cinemascope se encontraba suspendida sobre una estructura metálica del muro posterior y se cubría por un telón confeccionado por las galerías Preciados. Existía un pequeño foso que aunque no era acto para la orquesta servía de separación entre el pequeño estrado y el patio de butacas.
Los suelos habían sido forrados con pavimento plástico continuado “Sintasol” muy resistente, ignífugo y limpio. La iluminación de toda la sala se realizaba de forma indirecta a través de lámparas colocadas tras las molduras del techo y marco de la pantalla.
Como habíamos indicado anteriormente el acceso a la planta superior se hacía por dos tiros de escaleras desde el vestíbulo principal. Estas conducían a otro  vestíbulo idéntico al inferior, ambigú y café del entresuelo. Continuando el ascenso y sin llegar a la planta segunda la escalera se partía en dos, conduciendo uno de sus ramales al club de entresuelo y el otro al piso superior.



El acceso a las localidades de entresuelo se podía realizar desde cuatro huecos, dos de ellos los ya mencionados para las localidades preferentes y otros dos desde la planta segunda para el resto.
El graderío de entresuelo se había construido con estructura de hierro y rasillón doble, sobre la que se instaló  tarima de madera anclaje perfecto para otras 600 localidades más. Estas se encontraban separadas en dos apartados por un pequeño murete de fábrica.
En la planta segunda además del vestíbulo y junto a las escaleras se instalaron los aseos, uno en cada extremo, con luz y ventilación directa a la calle a través de dos patios  de luces de la finca.
Frente a los accesos al entresuelo se construyeron la oficina de dirección, el botiquín y una escalera de caracol, metálica que subía hasta la cabina de proyección en la planta tercera.


Las plantas primera y segunda correspondientes al entresuelo, de ordenada y sencilla distribución.



Los dos proyectores Philips de la cabina.




En la planta tercera se encontraba la cabina de proyección a la que se acedia como habíamos mencionado anteriormente por una escalerilla de caracol. Además junto a esta se encontraba un aseo, el cuarto de repaso y otro cuarto para el operador.


Planta tercera del edificio en la que se ve el graderío completo y la cabina de proyección.

El moderno cine Benlliure contaba con todos los adelantos del momento, sistema de sonido y proyección de la afamada marca Philips, apta para los más modernos sistemas, normal, relieve y panorámico o Cinemascope. Delante de la cabina de proyección se construyó el pasillo cortafuegos que impedía la propagación de este en caso de siniestro.



Sección longitudinal del edificio. Se parecía claramente la sencilla y funcional fisonomía de este. Véase también el sótano donde se instaló la bolera americana aunque en la memoria se proyecta una sala de fiestas.

Como dato anecdótico reseñar que tres meses antes de llevarse a cabo este proyecto, se presentó otro del mismo arquitecto que fue desestimado mucho más complejo y que contaba con dos rampas de localidades.               
La cubierta de la sala se realizó con cerchas metálicas con tensores, rasillón y  teja plana, evitando en cualquier caso el uso de madera.
Por el falso techo de la sala corría la canalización de aire caliente y frio que se generaba en el sótano mediante el famoso sistema de Clima Artificial.



Sección del proyecto original con sus dos rampas de localidades. Véase también el detalle del volumen de la planta sótano.

El cine se inauguró oficialmente el día 22 de noviembre de 1954 con la proyección del film “Obsesión”, aunque previamente, el día 19 se había realizado un pase privado para la prensa. Funcionó desde sus inicios con programación de reestreno  con pases a las 4:30, 7:00 y 9:00 de la noche. 

Los llenos estaban garantizados cada tarde-noche a pesar de que en las cercanías existían o fueron surgiendo grandes competidores como el Argel o Carlton, Ayala, Salamanca, Felipe II, Jorge Juan, Tívoli, Vergara, Alcalá Palace, Universal, Becerra, Fantasio, etc.



Paralelamente a la inauguración de la sala de proyecciones se puso en marcha en los sótanos del inmueble otro negocio. El espacio que en un principio había sido concebido para sala de fiestas fue trasformado directamente sobre el papel en una expendida bolera.
Con el nombre de “Stadium” y bajo un proyecto del arquitecto don José Antonio Corrales se inauguró el domingo 28 de agosto de 1955 la nueva bolera. Su promotor fue don Francisco de la Vega, un industrial madrileño que vio con acertado ojo la idea de dotar a Madrid de uno más de esos locales donde se practicara ese deporte tan moderno y americano. El local que poseía una extraña fisonomía tenia entrada desde la calle de Fernán González, junto a las puertas del cine, y tras bajar una larga escalinata de forma curvada llegábamos hasta el bar americano, muy en boga en esa época, con su larga barra y mucho espacio para sentarse. Contaba este local con ocho pistas reglamentarias, y dos infantiles o femeninas. Junto a estas se encontraban los aseos y vestuarios con duchas para los jugadores. Todo estaba perfectamente organizado, la arquitectura moderna y funcional y no se escatimó en detalles, incluso las maderas de teka de las pistas fueron traídas de la Guinea Española.
La bolera fue rentable y cosecho muchísimo dinero a su propietario, pero el negocio se fue debilitando con el paso de los años y termino cerrando.
Bajo la misma dirección la bolera se convirtió en los años 70 en una sala de fiestas tal y como se había proyectado desde un principio con el nombre de Spacios. El local de ambiente acogedor que estaba dirigido principalmente a parejas y era imprescindible por ello contar con una para su acceso.



Aspecto de la entrada a la sala de fiestas en su última época.
  


Dos imágenes del interior de la sala en la primera década del nuevo siglo.

El cine fue reformado en varias ocasiones adaptándose a los nuevos sistemas de proyección y sonido. En los años 90 era el único cine de la zona en activo, todos habían sido transformados en supermercados, restaurantes o tiendas de ropa. Es entonces cuando ante la baja demanda se proyecta la división del local en dos salas. Bajo un proyecto de Enrique y Alicia López Izquierdo se fracciona espacio original en dos, quedando el patio de butacas convertida en la sala nº 1, con 796 butacas, y el entresuelo en la nº 2 con otras 704.  Los nuevos cines Benlliure se inauguraron el día 20 de diciembre de 1991 con la proyección de las películas “El rorobo de la jojoya” y “La pequeña pícara”. Tuvo muy buena acogida entre el vecindario y sus salas dotadas de todos los adelantos era comparables a las más modernas de multicines o de la propia Gran Vía.





Varias imágenes pertenecientes a la página web del estudio de arquitectura López-Izquierdo.


- Fachada y marquesina de los nuevos Cines Benlliure.

- Un aspecto de la sala principal o uno tomado desde una las entradas posteriores. Se conserva intacta tal y como era originalmente incluyendo la pantalla.


- La misma sala vista desde otro ángulo. Junto a las últimas filas de butacas se construyó la nueva cabina de proyección quedando la original para uso exclusivo de la sala 2.


- Un aspecto de la sala dos que se construyó utilizando las localidades de entresuelo. Muy amplio, más moderna y con mucha inclinación lo que la hacía una sala muy funcional.

Pero ni los modernos avances tecnológicos ni las más cómodas butacas pudieron remediar la extinción del cine Benlliure. El domingo 7 de enero de 2007 teniendo en cartel las películas “Déyà Vu” y “Happy Feed”  el cine terminó su historia. Después de algunos meses cerrado y abandonado llegó la noticia que se reconvertiría en una moderna librería ABAC.





Aspecto de la fachada en el año 2008 y detalle del suelo del atrio de entrada donde se  mantuvo el mosaico alegórico a las artes escénicas.


La reforma incluyó la demolición de casi todos los tabiques interiores conformando un espacio amplio y muy alto. A pesar de su reconversión se tuvieron que mantener algunos elementos originales tales como su pórtico de entrada o las escaleras de acceso a las plantas superiores.




Las escaleras del antiguo cine plagadas de juguetes y detalle del techo del entresuelo y su obsoleto plafón luminoso.

De igual forma se redescubrieron elementos olvidados o camuflados en las sucesivas reformas tales como alguno de los apliques realizados en escayola en los techos del entresuelo o los antiguos paneles decorativos de los vestíbulos que fueron colocados en el interior de la tienda. A pesar de las modificaciones el local seguía manteniendo su estructura original, la planta baja o calle estaba llena de estanterías con libros dejando en su fondo y en el lugar donde estuvo la pantalla una nueva para proyecciones audiovisuales. Las plantas superiores se habían conformado de forma escalonada, respetando el antiguo entresuelo y cubriendo todo su espacio de juguetes y artículos para manualidades.




Dos aspectos de la pantalla tomados desde lo más alto de la tienda ABAC.


Uno de los mosaicos del antiguo cine instalado sobre la pantalla de proyección de la moderna librería.

Pero el negocio no debió ser tan prospero como se esperaba y algunos años después la librería ABAC abandono el local, quedando cerrado durante un largo periodo. Paralelamente la sala de fiestas del sótano ya se había clausurado en abril de 2011, cerrada y espera de un nuevo uso descolgó el cartelón de su fachada.
Tras algunos meses de reformas y la fusión de la antigua librería con la sala de fiestas se inaugura el día 3 de diciembre de 2014 la que sería la primera tienda urbana de la firma alemana Media Markt, dedicada a la venta de electrodomésticos, y nuevas tecnologías.



En esta ocasión la reforma fue extrema, vaciándose por completo el interior del local creando nuevos forjados y configurando un espacioso interior sin ningún tipo de decoración, muy funcional y versátil, ocupando el espacio no tan solo del cine sino de la antigua sala de fiestas.
Tan solo queda como recuerdo su portada, en la que se ha rescatado su original bóveda luminosa, y el gigantesco cartelón de su azotea que nos recuerda que en aquel lugar estuvo el mítico cine Benlliure.


El interior de la nueva tienda Media Markt en la calle Alcalá 106.




Cartel anunciador del cine Benlliure único vestigio de su antecesor.

 
Autor: David Miguel Sánchez Fernández.
Fuentes:
                Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mary G. Santa Eulalia. Comunidad de Madrid 2001
                Archivo de Villa de Madrid. Expediente: 44.21.23
                Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Santos Yubero
                Archivo General de la Administración.
                www.mycanal.es
                www.lopez-izquierdo.es
                www.abc.es
                www.zonaretiro.com


               


4 de enero de 2016

El cine Bulevar.


En la misma calle de Alberto Aguilera, concretamente en el solar proveniente del derribo del que fue Instituto de Higiene Militar ubicado en el número cincuenta y seis, y junto  al cruce con la calle Guzmán el Bueno, se construyó en el año 1952 un magnífico edificio de viviendas en el que iría inserto el nuevo cine Bulevar.
El proyecto llevado a cabo por uno de los padres de los locales de espectáculos de la capital, don Luis Gutiérrez  Soto tardó casi una década en ver la luz, ya que el proyecto original provenía de 1945. Su antecesor había sido en parte destruido durante y la guerra y en el solar tan solo se levantaban algunas ruinas.                                                                   


    El Instituto de Higiene Militar en 1917.


Espectacular imagen aérea de finales de los años 40 del desaparecido barrio de Pozas. Señalado en la imagen aparecen las ruinas del que fuera Instituto de Higiene Militar a la espera de un nuevo uso. En ese lugar se levantaría el edificio donde iría inserto el cine Bulevar.


Imagen de la calle de Guzmán el Bueno tomada desde Alberto Aguilera. En el lateral izquierdo de la imagen vemos el lugar donde se levantaría el nuevo inmueble.

El anteproyecto que no fue realizado era mucho más ambicioso pues contaba con una superficie mayor, con acceso desde la calle posterior de Francisco Ricci, y estaba enfocado principalmente a las representaciones teatrales.


Sección del primer proyecto no construido diseñado por Gutiérrez Soto.

De ese magnífico proyecto desechado cabe mención especial el diseño de la planta sótano, que se destinó prácticamente en su totalidad a refugio antiaéreo según decreto de 20 de junio de 1943. El teatro cine se dividiría en patio de butacas, entresuelo y principal, y contaba con un aforo de 1635 espectadores.


Parte de la planta sótano destinada a refugio antiaéreo. Obsérvese los huecos, accesos y dependencias en las que de una forma ordenada se podía llegar a salvaguardar la totalidad de los espectadores y personal.

En el año 1951 se presenta de nuevo otro proyecto, mucho más sencillo pero con una capacidad y prestaciones muy similares al anterior, en la que se obvia el refugio antiaéreo que es destinado a local polivalente.
La entrada a la sala de espectáculos se le concedió desde la calle Alberto Aguilera, que en esos momentos se encontraba surcada por un gran bulevar donde daban sombra centenares de árboles y que recorría su totalidad, desde la glorieta de San Bernardo hasta el cruce con la calle la Princesa o glorieta de Argüelles. De aquí el nombre de la sala.
El gran inmueble que se levantaría en ocho alturas más sótanos se había construido con estructura de hormigón armado, y fachadas enfoscadas con grandes paños de ladrillo visto.


Fachadas del edificio a las calles de Guzmán el Bueno y Alberto Aguilera según memoria original.


Plano de la planta baja del cine Bulevar, obsérvese los diferentes niveles y grupos de escaleras que separaban a los espectadores y favorecía un rápido y ordenado acceso a las localidades.

En la imagen se observa el acceso lateral utilizado como salida de espectadores a la calle de Guzmán el Bueno y el patio de butacas que se desarrollaba de forma perpendicular a ambas calles ocupando prácticamente la totalidad del patio interior de la finca.

El pequeño acceso en el centro de la menor de las fachadas era un simple hueco con marquesina sobre el que se instalaron las letras de neón, único reclamo para los viandantes. Un pequeño porche solado con baldosas de mármol negro, gris  y blanco da cobijo a los espectadores, el techo se encontraba repleto de focos empotrados. Junto a las cuatro amplias puertas de entrada al cinematógrafo se encontraban dos huecos de entrada al sótano, que en un principio se había dejado diáfano y en que con posterioridad se instalaría una bolera americana.


 

Una tarde cualquiera a las puertas del lujoso y moderno cine Bulevar en los años 50.
Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Cristobal Portillo.

En el segundo vestíbulo decorado de igual forma que el anterior e inundado de luz proporcionada por las grandes puertas cristaleras de la calle  se encontraban las taquillas, una a cada lado. Desde este vestíbulo y a través de otras cuatro puertas se daba paso al gran hall desde donde de forma muy ordenada se comenzaba a distribuir diferentes tiros de escalera, que separaban a los espectadores según la localidad correspondiente. Este amplio hall se iba fragmentando y desarrollando en varios niveles precedidos de grupos de escalones que iban subiendo a los espectadores hasta un gran vestíbulo principal.


 Primer vestíbulo desde donde arrancaban dos escaleras laterales de acceso directo al piso principal.

Los suelos eran de terrazo gris y negro, las paredes estaban forradas de corcho prensado y los pilares revestidos de paramentos rizados. Los altos techos de escayola escondían las lámparas de iluminación indirecta y conferían un toque muy moderno y elegante a la estancia. Subiendo otro grupo de escalones encontrábamos otro amplio vestíbulo desde donde arrancaban dos escaleras más, con barandillas de madera y cristal que daban acceso al entresuelo donde se  encontraba el bar, decorado de igual forma que el vestíbulo inferior, y en el que destacaba un gran friso decorado con pinturas modernas.  Desde este lugar se tenía una espléndida visión de todo el conjunto.


Dos aspectos de los diferentes vestíbulos del cine Bulevar, obsérvese el amplio friso decorado con pinturas alegóricas al cine.

Al fondo, y bajo el balcón que formaba la planta de entresuelo donde se encontraba el bar se desarrollaba el hall de acceso al patio de butacas. En su lateral derecho se encontraban los aseos masculinos y femeninos, mientras que lateral izquierdo se fraccionaba en dos. Uno de ellos era un amplio pasillo que conducía a los espectadores a la calle de Guzmán el Bueno, y el otro un corredor lateral con varias puertas al patio de butacas y desde donde además se tenía acceso al cuarto de empleados, al botiquín, a la oficina de dirección y a una escalera que conducía a la sala de maquinas en la planta sótano, donde se había instalado el sistema de climatización .


Alzado lateral del vestibulo de entrada al patio de butacas donde se habían instalado varios sofas para el descanso de los espectadores.

La planta de la sala de proyección se había diseñado en forma parabólica, lo que favorecía una óptima visión desde todas las localidades. Los suelos se habían revestido con moqueta, y sobre esta se habían instalado 760 butacas tapizadas en escay color almendra tostada, distribuidas en cinco grupos, separados por amplios pasillos de más de un metro de anchura. 

Los muros laterales se realizaron de forma escalonada y fueron revestidos con un alto zócalo de corcho prensado sobre el que se había instalado paramento rugoso de escayola que absorbía de manera óptima la molesta reverberación. Los altos techos estaban construidos de igual forma de manera escalonada que facilitaba la instalación de los conductos de ventilación e iluminación indirecta.
La pantalla escapando de la monotonía del resto de salas de proyecciones se había instalado de una forma muy moderna, oculta tras un cortinaje transparente. Un gigantesco marco recogía la pantalla que se soportaba por tubos metálicos al techo y al suelo. Tras esta un cortinaje de color crema de fuerte absorción sonora.
La pantalla se hallaba sobre un amplio escenario al que se accedía mediante dos escaleras laterales desde el propio patio de butacas. Apliques dorados con lámparas de incandescencia en los altos muros laterales, reforza-ban la iluminación indirecta de los techos.

 




Detalle de la pantalla.

Bajo el escenario se había dejado espacio para la orquesta, creando un profundo foso para poder ser utilizado para representaciones teatrales.
El acceso a las localidades superiores se realizaba desde varios huecos, dos de ellos se encontraban en el vestíbulo de entresuelo junto al bar, y otros dos un piso más arriba, donde se había construido otro hall. La gigantesca rampa de entresuelo se repartió en 276 localidades de preferencia, 35 más para los miradores laterales que se encontraban en la mitad de esta, y 120 restantes para lo más alto del anfiteatro o gallinero, lo que hacía una suma total incluyendo las del patio de butacas de 1191 localidades.

 


Dos imágenes del graderío completo tomadas desde el escenario.

Sobre las últimas filas del entresuelo se construyó la cabina de proyección, a la que se acedía desde uno de los tiros de escalera del piso inferior. Contaba con dos modernos proyectores marca Westrex con linternas de alta intensidad, y sistema sonoro de 30 w.

 

La cubierta se realizó con estructura metálica, de la que pendían cordones que sujetaban el falso techo de escayola. Sobre esta estructura se colocaron rasillones y sobre estos a modo de barrera acústica y térmica planchas de corcho aglomerado, que servían de soporte a la uralita acanalada.



Plano de la planta de entresuelo donde se había instalado el bar.


La pantalla del cine Bulevar vista desde uno de los balconcillos situados en lo más alto del entresuelo, desde donde se tenía una perfecta visión del escenario.

El cine se inauguró el día 13 de noviembre de 1953 con la proyección de la película Aeropuerto,  continuación de estreno que se ofrecía por sesiones.
A pesar de tener grandes rivales en la zona consiguió llenos apoteósicos y pasó a ser una de las salas más modernas y cómodas de la zona.



Dos instantáneas tomadas durante una proyección infantil en los años 60.
Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Cristobal Portillo.


 

El cine sufrió importantes reformas durante los años 70 entre las que destacó la supresión del vestíbulo de taquillas que fue cedido a la entrada dejando esta más amplia y accesible.  Además de desmanteló su original pantalla y se adaptó su escenario para representaciones teatrales. Se inauguró este nuevo formato el día  dos de agosto de 1975 con “El love feroz”, o “Cuando los hijos juegan al amor”. Al parecer no cautivó al público y poco después se volvió a transformar en cine instalando un nuevo sistema de proyección denominado DUO VISION que se estrenó con la proyección de la película Perversidad en Metrocolor.


La fachada del cine Bulevar en los años 70.

Como su propio nombre indicaba el sistema DUO-VISION consistía en una única proyección en la que aparecían dos ángulos diferentes de la misma escena en pantalla partida, algo que puede resultar muy difícil de procesar por nuestro sencillo cerebro cuando se trata de una película de hora y media y más aún de clase –B.


Resaltar como dato anecdótico que el domingo 17 de abril de 1977 ocurrió un robo en la sala digno de una película americana. Cuatro individuos se personaron en la entrada del local hacia las 22:40, cuando la taquilla ya había cerrado y se estaba proyectando la última sesión, amenazaron con sus armas a los porteros que les guiaron hasta el despacho de dirección, donde se encontraban las taquilleras y gerente haciendo el recuento de la caja. Después de encerrar a varias personas que se cruzaron en su camino consiguieron escapar con el botín de 240.00 pesetas, todo esto sin que ninguno de los espectadores se diera cuenta del robo.


El cine siguió manteniendo programación de reestreno que alterno con sesión continua hasta su cierre a finales de los años 80. Poco tiempo después el local fue adquirido por el grupo Vips para instalar en él una nueva tienda que abrió a mediados de 1989 denominada Vips Bulevar.


Desconozco por completo cual era la fisonomía del local, y si se utilizó todo el espacio de la planta baja. Estaría encantada de que algún lector nos pudiera dar algún dato más al respecto.
Algunos datos señalan que además en la planta sótano donde estuvo funcionando la bolera se instaló una discoteca en los años 90 conocida como Club Stell, pero tampoco puedo certificar esta afirmación.
El caso es que a mediados de 2015 el restaurante Vips que compartía local con otra franquicia del grupo, el restaurante italiano Ginos, cerró. En la actualidad el local está clausurado y vacío a la espera de un nuevo uso. A pesar de las numerosas reformas, posiblemente parte del antiguo cine aun siga sobre los falsos techos de la tienda.


Aspecto de la entrada al local en la actualidad.

 

Tres vistas aéreas de la zona en las que se ve claramente la fisonomía externa del antiguo cine Bulevar.


Autor: David Miguel Sánchez Fernández.

Fuentes:

-Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mari G. Santa Eulalia.
-Informes de la construcción. Número 60. Abril 1954.
-Revista Arquitectura.
-Street view
-Bing Maps
-Hemeroteca ABC