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30 de agosto de 2016

EL CINE LIDO

Hubo un tiempo en el que en la calle de Bravo Murillo y sus aledaños se agolparon más de una decena de locales de proyecciones. Y es que la zona de Cuatro Caminos – Tetuán fue prolífera desde los inicios del cinematógrafo a este tipo de negocios.

Verbena en los Cuatro Caminos en el primer cuarto del siglo pasado.

Barriada humilde y trabajadora en la que poco más divertimentos había que el que ir al futbol, los toros, la verbena y el cinema, siendo el peor de los casos, salir de paseo.
Los cines en un principio fueron modestos barracones de madera, portátiles y que tan solo residían en aquellos solares algún tiempo, pero después aparecieron los primeros locales estables, y lo más importante era intentar congregar al mayor número de clientes en una sola proyección. Es a partir de ese momento cuando surgen los verdaderos coliseos del cine, el Europa y el Metropolitano, los dos buques insignia de la zona, el clásico Tetuán, el Chamartín o el Astur en Raimundo Fernández Villaverde, uno de los más antiguos de la zona, junto con el Montija, después convertido en Condado.
Pero llegada la década de los 50, cuando el país comienza a emerger del desastre que dejó la guerra civil, florecen en la zona  decenas de locales muy modernos y con grandes avances tecnológicos y arquitectónicos. Cómodas salas con grandes aforos y sin problemas de visibilidad. Algunos muy queridos y recordados por los vecinos, como el Cristal, Condado o Versalles, pero sin duda alguna el más nombrado y frecuentado por sus cuidados programas y sus excelentes cualidades fue el cine Lido

Don Julián Reyzabal Delgado, el patriarca de los Reyzabal.

El edificio se mandó construir por don Julián Reyzabal Delgado, el patriarca de los afamados Reyzabal, que contaba con magna experiencia en este campo, y que no quiso desaprovechar el basto crecimiento que se estaba produciendo en la zona que traería con ello miles de nuevos espectadores a las salas de cine. Hasta el momento el eje Bravo Murillo-Tetuán había estado dominado plenamente por otro de los clanes con más solera y patrimonio, los Ezquerra.  Al mando los hermanos  Amadeo y Cecilio Gómez Ezquerra, que poseían el clásico Montija, el Quevedo, el Savoy, el Tetuán, el Chamartín, y el Cristal, todos en la calle Bravo Murillo o muy cercanos a ella, lo que supuso una verdadera lucha encarnizada entre empresarios.
Es por ello que este nuevo, cine tendría que hacer sombra a todos los demás, incluso al viejo Europa con su insuperable aforo, así es que el proyecto debía ser deslumbrante.
Este nuevo cinematógrafo se construyó sobre un solar de forma casi rectangular, de 1128 m2, en el número 198-200 de la calle de Bravo Murillo, muy cercano a la boca del metro de Estrecho, bajo un proyecto del arquitecto José Luis Sanz Magallón al que acompañó el aparejador Felipe Rodríguez Lecaros.

Situado en el centro de una manzana hasta el momento despoblada se comenzó a construir el edificio a finales de 1954, con estructura de hormigón armado y un diseño vanguardista e innovador se levantó en poco menos de un año un inmueble de cuatro alturas y con una sola fachada vista que daría a la calle de Bravo Murillo.  Su alta y esbelta fachada tenía 19 metros de ancho y se elevaba algo más de 23 metros, siendo esta completamente simétrica. En la  planta baja se creó un alto hueco pórtico de entrada a la sala forrado de piedra berroqueña, mientras que el resto del inmueble se revistió con un alto muro de ladrillo visto tosco, en el que solamente destacaban varios huecos de ventana, muy pequeños y que en forma de rombo se habían repartido por toda la superficie.
     

Alzado proyectado y definitivo para el cine Lido. Las difrencias son mínimas ya que en ambos proyectos encajaban con la misma disposición interior.

Como habíamos indicado anteriormente el acceso al local se hacía a través de un gran hueco de 8,60 metros en el centro de la gran fachada que se hallaba protegido por una esbelta marquesina de hormigón armado plagada de lámparas de incandescencia. A ambos lados del hueco central y fuera de la marquesina se encontraban cuatro ventanillas de taquilla, dos en cada extremo sobre las que se instalaron dos grandes vitrinas expositoras para los afiches y notas. Sobre estas se dejó un amplio espacio para la colocación de los grandes cartelones pintados a mano con el programa en proyección.


Espectacular instantánea tomada poco después de la apertura del local en la década de los 50.

Sobre la marquesina  se colocaron las típicas letras luminosas con el nombre del local, Cine Lido. La decoración luminosa se completaba con una franja de tubo situada sobre el zócalo que limitaba la planta baja y las altas, y los 20 huecos de ventana que relucían cada noche llamando la atención de los transeúntes, formando un conjunto muy moderno.
Cuatro puertas dobles daban acceso al vestíbulo principal, dos de ellas, las centrales para entrada de espectadores, y las otras dos, laterales para desalojo de la sala. Junto a estas puertas en el lateral derecho de la fachada una portezuela daba paso directo a las taquillas y servía además de acceso de servicio.
El vestíbulo era muy alto, doble, de dos pisos de altura. Los suelos se habían decorado con mármoles de colores, en forma de rombo, siguiendo el mismo diseño que las ventanas de su fachada. Las paredes habían sido forradas con un alto zócalo de mármol dejando el resto pintado al temple en tonos claros. Para evitar excesivo bullicio al congregarse los asistentes en dicho vestíbulo los techos fueron diseñados de forma ondulada, lo que favorecía la absorción de las ondas sonoras, además de darle un aspecto muy moderno a la estancia, como nota de color sobre la puerta de entrada se colocó un amplio fresco abstracto.
Junto a las puertas de entrada de forma simétrica se colocaron dos huecos de acceso directo a las localidades de principal a las que se llegaban por dos tiros de escalera que recorrían el edificio de arriba abajo y que también daban servicio a todas las plantas del edificio.



Dos aspectos del espacioso y alto vestíbulo de entrada a Lido.






Junto a estas escaleras se encontraban los aseos para señoras y caballeros ambos con ventilación directa a la calle a través de un pequeño patinillo de ventilación. Además se acomodó una estancia para guardarropía y se creó un acceso a la planta de sótano donde se había instalado el sistema de refrigeración por “Clima Artificial” y la caldera de calefacción y resto de servicios del cine. 



Planta sótano del cine Lido donde se encontraban los cuartos de calefacción y Clima Artificial. Obsérvese el detalle de la canalización para aire que corría bajo el patio de butacas.
  
Planta baja o calle.

Volviendo al vestíbulo principal dos nuevos tiros de escalera con barandilla de metálica pintada en crema y pasamanos pulimentado subían hasta el piso superior, formando a modo de balconcillo un pasillo que daba acceso a los localidades del club. Bajo este largo corredor se repartían las cuatro puertas de acceso al patio de butacas, dos laterales y tres centrales. Todas estas puertas eran dobles, chapadas en madera de roble con tiradores de tubo de latón.
La sala de proyección se había decorado de forma muy moderna y futurista. El suelo del patio de  butacas tenía una suave  curvatura que facilitaba la visión desde cualquiera de las localidades.


Otro aspecto del vestíbulo de entrada y acceso al patio de butacas.

El piso  se había cubierto con linóleo (Linoleum) y sobre él se habían instalado las 852 butacas construidas por la afamada casa Ogema, estas de ultimísima generación se habían realizado con soporte de madera, asientos abatibles de bloques de muelles entrelazados y forradas con tejido plástico Saran, anti manchas, en un sutil color verde aceituna. Se situaron formando dos grandes bloques simétricos separados por un amplio pasillo central de 1,20 m de ancho y dos laterales de 1,50 m, todos engalanados con magníficas alfombras.


Espectacular imagen del interior del patio de butacas del cine Lido

En la parte posterior se situaron cuatro pilares de apoyo de los pisos superiores que habían sido perfectamente integrados y que no causaban ningún tipo de obstáculo a la visión de los espectadores. En el lateral derecho de la sala, existía un acceso de emergencias a la calle La Coruña, a través de un amplio pasillo en rampa de dieciséis metros de largo que se utilizaba también para salida de espectadores. Curiosamente este pasillo se construyó con anterioridad al edificio que lo albergaría, por lo que durante algunos años era un simple corredor que con posterioridad quedo inserto en un bloque de viviendas.
Volviendo al interior merecía mención aparte la embocadura de la pantalla, marginada por un friso de madera en la parte inferior y un artístico fresco de colores en la parte superior alegórico al cine y en que aparecían representados con muñequitos escenas cotidianas de cualquier tipo de género cinematográfico, policial, deportivo o bélico. Bajo este friso superior se encontraba gran parte de la iluminación de la sala, que de forma progresiva podía cambiar de color, el resto de lámparas se repartían en los techos del club y entresuelo en forma de plafones de iluminación indirecta. En el techo más alto sobre toda la sala se habían repartido decenas de focos que iluminaban la totalidad de la sala.


La pantalla y el patio de butacas del cine Lido visto desde las localidades más altas del club.

Marginado por ambos frisos el telón, confeccionado con tela Marman de color verde, y que ocupaba la anchura total  de la sala, veinticinco metros.  Bajo el telón un visillo blanco,  confeccionado al igual que el resto de cortinajes por los afamados Almacenes Rodríguez de la Gran Vía madrileña. Bajo estos se escondía la pantalla, modelo Miracle Mirror (espejo milagroso) de seis metros de altura por catorce de largo, dimensiones muy inferiores a la embocadura que la cobijaba.
Los paramentos laterales habían sido decorados con un alto friso de corcho aglomerado, ideal para absorber el sonido evitando molestos ecos. El resto de las pareces se habían engalanado con huecos entelados en rojo con molduras verdes, de formas redondeadas muy modernos que escondían los pilares de sustento del edificio lo que confería un ambiente muy futurista al gigantesco local.
Repartidos por toda la sala existían rejillas de ventilación y climatización que mediante el sistema de Clima Artificial hacía muy acogedor el local en invierno y relativamente fresco en verano.
El piso primero destinado a butacas de club era relativamente pequeño, ya que gran parte de su superficie la perdía con gigantesco hueco con balcón que habíamos indicado anteriormente. Su sencillo acceso a través de las dos grandes escalinatas laterales le hacía muy cómodo, además en esta planta se habían instalado aseos masculinos y femeninos en situación idéntica a los de la planta inferior.



Dos aspectos del vestíbulo superior y el club del cine Lido. 

 Sobre este el balcón del piso de entresuelo.

El resto de la planta estaba ocupado por los dos huecos de escalera de acceso a las plantas superiores y la rampa de club a la que se accedía por dos puertas laterales simétricas.



El piso destinado a club o preferentes, desde donde se tenía la mejor visión de la proyección.
De igual forma que en el patio de butacas las localidades se repartían en dos bloques surcados transversalmente por un pasillo de acceso que a la vez servía de frontera entre las localidades de preferente y posterior. En total 246 cómodas butacas más con perfecta visión de la pantalla y una espectacular panorámica del patio.
El edificio que había sido construido con estructura de hormigón armado lo que permitió que ambos balcones volaran sobre el patio de butacas dejando un hueco de veinticinco metros de luz. Dos gigantescas vigas construidas en hormigón armado soportaban el peso de los balcones de localidades, eliminando los molestos pilares tan engorrosos en este tipo de proyectos.



El piso segundo donde se encontraba el bar y accesos al entresuelo.


El segundo piso donde se encontraba el entresuelo era bastante grande y alto, creando un espacio ideal para el ambigú, donde además se instaló una gran barra de bar entre los dos huecos de escaleras y aseos que se repetían una y otra vez planta tras planta.


Perspectiva de la pantalla tomada desde la última fila del entresuelo, la famosa fila de los mancos.

Al fondo dos vomitorios muy anchos conducían a los espectadores hasta las localidades de entresuelo. Este balcón algo más retranqueado que el anterior destinado al club se había construido de forma escalonada con amplias bancadas de madera que subían vertiginosamente hasta la planta tercera. En esta rampa se habían instalado otras 402 butacas, que sumadas a las anteriores hacían un total de 1500 localidades de aforo.



Planta tercera, en ella se ve la rampa completa de entresuelo y el vestíbulo cuatro.

En lo más alto de la rampa se encontraba una puerta de acceso central que daba paso al vestíbulo de la planta tercera. Este vestíbulo era algo menor que el de la planta inferior y al quedar un poco más alta la salida que la rasante del piso se construyó un pequeño balcón, quedando la estancia en dos alturas, separadas por una barandilla y unidas a través de una pequeña escalinata central. En este vestíbulo desembarcaban la también los dos tiros de escalera que subían desde la planta baja y que continuaban subiendo hasta la planta cuarta donde estaba la cabina de proyección y resto de servicios de esta. En esta misma planta se encontraban también el aseo del proyeccionista y un almacén.

La planta cuarta del edificio de la que solo se ocupaba algo menos de la cuarta parte.

La planta cuarta estaba enteramente destinada a servicios del cine. En la parte central la cabina de proyección, que contaba con los más modernos sistemas contraincendios, construida con materiales incombustibles, alicatada en baldosín verde botella, y aislada de la sala por un pasillo de corte. En esta habitación se habían instalado dos magníficos proyectores marca Philips, modelo FP5 con refrigeración con agua y aire, con bombos para 1500 metros de película y linterna automática con hasta 90 amperios de intensidad. Contaba además sistema lector de sonido magnético de cuatro canales, y objetivo anamórfico para Cinemascope.  Además poseía un completo y muy moderno sistema de amplificación de Súper Alta Fidelidad modelo Perspecta.
El resto de la planta estaba ocupada por el cuarto del operador, completamente independiente, oficinas de dirección, contaduría y demás dependencias del cine.
Existía además una escalera acceso a la terraza que cubría esta parte del inmueble. El resto estaba techado con teja plana, que se soportaba sobre la gran estructura de celosía metálica, que cubría la sala. Bajo esta entramado metálico se soportaba la escayola del falso techo de escayola y los sistemas de refrigeración de la sala.

Uno de los dos proyectores Philips FP5 del cine Lido.


Espectacular imagen del interior del cine Lido tomada desde el estrado de la pantalla.


Seccion longitudinal de la sala. En ella se pude apreciar la sencilla y funcional distribución de cada uno de sus elementos.

La compañía constructora Agromán, encargada de la ejecución de las obras levanto el edificio en algo menos de un año, quedando listo para su apertura a mediados de 1955.
El edificio se inauguró oficialmente el día 16 de Octubre de ese mismo año, con un programa especial en sesión continua y la proyección de los films “La ventana indiscreta” y “Una vida por otra.”
A pesar de la cercanía de otros locales de proyecciones el cine Lido recibió una bienvenida apoteósica que mantuvo durante muchísimos años. El cine Lido tenía su clientela asegurada.

 El cine Lido una noche cualquiera de la década de los 60. 
                                                        El cine Lido una noche cualquiera de la década de los 60.
El cine continuó ofreciendo programación en sesión continua durante muchísimos años. Cambio sus butacas en varias ocasiones y fue mejorando y adecuando sus instalaciones a los nuevos avances del momento. En los años 70 quedó definitivamente encajonado entre dos inmuebles contiguos, quedando únicamente visible su moderna fachada.

El cine Lido a finales de los años 70, en cartel Superman. Madrid, Espasa Calpe. 1978


A mediados de los años 80 cambia su programación a estrenos, proyectando la misma cinta que decenas de cines más en la ciudad, lo que aumenta el precio de las localidades y disminuye el número de espectadores.
El cine Lido fue apagándose lentamente, y aunque fue muy popular y querido por los vecinos, especialmente la chavalería, terminado cerrando el cinco de febrero de 1992 con la proyección de la película “El padrino III.”
El local pasó algunos años cerrado y finalmente en 1994 fue completamente derribado su interior manteniendo tan solo en pie su sencilla fachada de ladrillo visto. El cine Lido murió en el 92 y lo que vino después no fue más que moderno lobo con piel de cordero, que a pesar de sus modernas instalaciones no termino de cuajar.
La reforma fue espectacular, en la fachada se hicieron seis nuevos huecos siguiendo las mismas líneas para dotar de luz exterior a sus dependencias.  El interior muy moderno, y amplio. Todas las plantas contaban con un vestíbulo de descanso que era surcado por un ascensor y un tiro de escalera, ambos acristalados. Existían tres barras de bar distribuidas a los largo de todas las plantas. En la planta baja se situaron tres salas, sobre estas ocupando el antiguo club dos salas más, esquema que se repetía en las plantas primera y segunda, teniendo la más grande de ellas 339 localidades y la más pequeña 121.


El moderno y reluciente nuevo Lido en 2009.
Antigua salida de emergencia del cine Lido en la calle de la Coruña.
La decoración interior mínima, tapizados en negro y comodísimas y amplias butacas. La proyección de todas las salas se realizaba desde tres cabinas que contaban con proyectores Victoria 5 de Cinemecánica y sistema de sonido Dolby Stereo y Digital.



El cine funcionó con programación de estreno desde el 26 de noviembre de 1996, incorporando nuevos sistemas de proyección digital 3D a principios de 2011, denominándose a partir de entonces  Lido 3D.  
A pesar de todos los adelantos y esfuerzos de la empresa por sacar a delante el negocio este cesó a mediados de 2013. A los pocos meses los multicines Renoir Cuatro caminos también se clausuraron dejando a la zona Bravo Murillo – Plaza Castilla sin ninguna sala de proyección. En la actualidad se barajan varios proyectos de recuperación del espacio incluidos los que borrarían por completo la fachada del antiguo cine Lido.


El moderno cine Lido en la actualidad a la espera de un nuevo uso.



Fachada y sección de un proyecto de reconversión del antiguo cine Lido




Especial agradecimiento a  José Martínez  y a  José Luis Toro por su colaboración, y a tanta otra gente que a aportó su granito de arena para hacer posible este post, de un local tan querido como olvidado.

Autor: David Miguel Sánchez Fernández.
Fuentes:
Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mary G. Santa Eulalia. 2000. Comunidad de Madrid.
Madrid. Espasa Calpe. 1978
Archivo de Villa de Madrid. 43-343-32
Fototeca del Patrimonio Histórico. Fotografías: Juan Miguel Pando Barrero.
Google Earth, visor cartográfico.
Hemeroteca ABC

23 de julio de 2016

ADIÓS AL CINE PALACIO DE GETAFE.


Es sin duda alguna una noticia triste y desesperanzadora, el antiguo cine Palacio de Getafe ha sido derribado. Después de más de una treintena de años cerrado y abandonado a su suerte la propiedad ha tomado la decisión de derribarlo, dejando el solar vacío a falta de un nuevo uso. Muchos veíamos esperanzados la fachada del antiguo local desde que el alcalde de la pasada legislatura Juan Soler diera el visto bueno a la decoración y rehabilitación de su fachada, que fue totalmente pintada en negro y decorada con un “Smile” construido con cd´s.

El cine Palacio en el invierno de 2015, a pesar de que su interior estaba en desuso la facha había vuelto a cobrar vida. (Imagen: Jose Miguel Campos)

Trabajos de demolición del cine Palacio en los que se va borrando poco a poco la sonrisa que lucía en su fachada.
(Fuente: Madridiario)
Adiós al cine Palacio. (Fuente: Getaferadio.com)
Parte del vestíbulo donde se ve la escalera de acceso al piso superior, y parte de los aseos situados bajo estas. Al fondo el patio de butacas. ( Fuente: Getaferadio.com)
El patio de butacas y la pantalla vistas desde la calle. (Fuente: Getaferadio.com)

Dos años después y ante la mirada incrédula de muchos vecinos el famoso, prodigioso, y primer cine estable de Getafe desaparece para quedar simplemente en el recuerdo. 

Si quiere conocer la historia completa del cine Palacio, piche aquí.

20 de abril de 2016

EL CINE BENLLIURE

Sobre un terreno en esquina de la calle de Alcalá 106 c/v a Fernán González el arquitecto don Manuel Muñoz Monasterio proyectó la construcción de un edificio de viviendas donde iría inserto el nuevo cine Benlliure.
El solar en forma de cuña y de más de 1200 m2 tenía cuarenta y cuatro metros de profundidad quedando su parte más estrecha situada en el fondo, con quince metros, siendo un solar ideal para la instalación de este tipo de negocios.



Fachada continuada a las calles de Alcalá 106 y Fernán González según el proyecto original de don Manuel Muñoz Monasterio.

La entrada al cinematógrafo se situaría en el centro de la gran fachada coincidiendo con el eje del solar y dando más protagonismo a esta, dejando la entrada a las viviendas desde el portal situado en la calle de Alcalá junto a un local ajeno al cine, mientras que el otro extremo simétrico se ocuparía por la entrada al sótano donde se instalaría una bolera americana, y salida de urgencia de la sala de proyecciones.
Para sus fachadas laterales se eligió un sencillo esquema, ladrillo visto únicamente adornado por los cercos guarnecidos de las ventanas.  Enmarcando a la parte central, sobre la puerta de entrada al local, se utilizó otro estilo, enfoscándose y coloreándose en tonos beige y para la que se optó por una sucesión de balconadas con barandilla metálica con amplios y continuados huecos de puertas.
En lo más alto del edificio y construido con metal y tubo de neón de color, se situaron unas gigantescas letras con el nombre del local “BENLLIURE”, que servían de reclamo para los espectadores, y que por su estratégica colocación eran visibles desde muchos de distancia.
Precediendo a la entrada a la sala una amplia marquesina de dos metros volaba sobre la calle, esta había sido decorada con abultados de escayola que escondían la lámparas de fluorescencia, y sobre ella se había colocado dos grandes carteles con la palabra “Cine” a ambos lados, quedando en la parte central el nombre del local igualmente iluminado con tubos de neón rojo.
Precedido de tres escalones se encontraba un porche o atrio, muy amplio y alto, en el que resaltaban  dos columnas forradas en mármol verde. El resto de paramentos del porche se habían forrado con mármol en tonos beige, en los que destacaba la carpintería dorada de puertas, taquilla y carteleras.


La calle Alcalá a mediados de los años 50 a las puertas del recién estrenado cine Benlliure. A.R.C.M. Fondo Santos Yubero.

El porche se había solado con mármol blanco con ribetes verdes, dejando en su centro un mosaico del mismo material de colores, alegórico a las artes escénicas.  A la derecha de la entrada se encontraba la taquilla, con dos ventanillas de despacho, y al fondo las puertas de entrada al local, formando tres grupos centrales dobles para salida de espectadores y dos de una sola hoja a los lados para entrada. Sobre el conjunto de entrada se dejó un amplio espacio para la colocación de la cartelera.


El vestíbulo se había solado con mármol del mismo color y se iba ampliando sucesivamente. En el lateral derecho se instaló una barra de bar y en el izquierdo una pequeña zona acondicionada para descanso. Al fondo un gran espacio alargado daba entrada al patio de butacas. En este se habían construido dos grandes escaleras de acceso a la planta superior de 2,10 metros de anchas. simétricas, una en cada extremo frente a las cinco puertas de acceso al patio de butacas. Bajo una de estas escaleras se podía acceder al sótano donde se encontraban los aseos de caballeros y señoras, además del resto de servicios del cine, tales como el cuarto de calderas y ventilación.


Planta baja del cine Benlliure. Obsérvese la sencilla y funcional distribución de cada una de sus partes.

En el otro extremo del vestíbulo y bajo el otro tiro de escalera una amplia salida a la calle de Fernán González, de uso exclusivo para desalojo del local y que no poseía escalones, sino una suave rampa para evitar accidentes. 
El vestíbulo al igual que el resto de la sala contaba con una sobria decoración, paredes y suelos cubiertos de caros mármoles, lámparas de araña de cristal y bronce, y barandillas de escaleras construidas en cristal y pasamanos de tubo niquelado.


Un aspecto del suntuoso vestíbulo de acceso al patio de butacas.

Repartidos en los diferentes espacios del local se encontraban lienzos con alusión a los diferentes géneros cinematográficos. Uno de estos lienzos se encontraba en este vestíbulo, sobre la puerta de entrada a él.
El patio de butacas tenía forma abocinada lo que propiciaba la perfecta visibilidad desde cualquiera de sus localidades. Las butacas se hallaban repartidas en tres grupos y recorridas por cuatro pasillos desde la entrada hasta la pantalla. El patio contaba con aproximadamente 900 cómodas butacas construidas con estructura de madera y asiento con muelles y reclinables.  Los paramentos de esta estancia habían sido revestidos con un alto friso de maderas nobles y el resto hasta el techo con paneles de  corcho recubiertos de tela lo que favorecía la absorción de las ondas sonoras y evitaba los ecos. El techo de la estancia era muy alto y tenía una gran bóveda en su centro que era en realidad un gran plafón de iluminación indirecta, decorado con frescos alegóricos, al igual que en el vestíbulo, caballos, carromatos, vaqueros y como no, el rey del dibujo animado Mickey Mouse.


Maravillosa imagen de la embocadura y detalle  del techo tomada desde el anfiteatro.

La embocadura consistía en una sencilla moldura muy ancha de escayola en color dorado que escondía la iluminación. La pantalla de formato Cinemascope se encontraba suspendida sobre una estructura metálica del muro posterior y se cubría por un telón confeccionado por las galerías Preciados. Existía un pequeño foso que aunque no era acto para la orquesta servía de separación entre el pequeño estrado y el patio de butacas.
Los suelos habían sido forrados con pavimento plástico continuado “Sintasol” muy resistente, ignífugo y limpio. La iluminación de toda la sala se realizaba de forma indirecta a través de lámparas colocadas tras las molduras del techo y marco de la pantalla.
Como habíamos indicado anteriormente el acceso a la planta superior se hacía por dos tiros de escaleras desde el vestíbulo principal. Estas conducían a otro  vestíbulo idéntico al inferior, ambigú y café del entresuelo. Continuando el ascenso y sin llegar a la planta segunda la escalera se partía en dos, conduciendo uno de sus ramales al club de entresuelo y el otro al piso superior.



El acceso a las localidades de entresuelo se podía realizar desde cuatro huecos, dos de ellos los ya mencionados para las localidades preferentes y otros dos desde la planta segunda para el resto.
El graderío de entresuelo se había construido con estructura de hierro y rasillón doble, sobre la que se instaló  tarima de madera anclaje perfecto para otras 600 localidades más. Estas se encontraban separadas en dos apartados por un pequeño murete de fábrica.
En la planta segunda además del vestíbulo y junto a las escaleras se instalaron los aseos, uno en cada extremo, con luz y ventilación directa a la calle a través de dos patios  de luces de la finca.
Frente a los accesos al entresuelo se construyeron la oficina de dirección, el botiquín y una escalera de caracol, metálica que subía hasta la cabina de proyección en la planta tercera.


Las plantas primera y segunda correspondientes al entresuelo, de ordenada y sencilla distribución.



Los dos proyectores Philips de la cabina.




En la planta tercera se encontraba la cabina de proyección a la que se acedia como habíamos mencionado anteriormente por una escalerilla de caracol. Además junto a esta se encontraba un aseo, el cuarto de repaso y otro cuarto para el operador.


Planta tercera del edificio en la que se ve el graderío completo y la cabina de proyección.

El moderno cine Benlliure contaba con todos los adelantos del momento, sistema de sonido y proyección de la afamada marca Philips, apta para los más modernos sistemas, normal, relieve y panorámico o Cinemascope. Delante de la cabina de proyección se construyó el pasillo cortafuegos que impedía la propagación de este en caso de siniestro.



Sección longitudinal del edificio. Se parecía claramente la sencilla y funcional fisonomía de este. Véase también el sótano donde se instaló la bolera americana aunque en la memoria se proyecta una sala de fiestas.

Como dato anecdótico reseñar que tres meses antes de llevarse a cabo este proyecto, se presentó otro del mismo arquitecto que fue desestimado mucho más complejo y que contaba con dos rampas de localidades.               
La cubierta de la sala se realizó con cerchas metálicas con tensores, rasillón y  teja plana, evitando en cualquier caso el uso de madera.
Por el falso techo de la sala corría la canalización de aire caliente y frio que se generaba en el sótano mediante el famoso sistema de Clima Artificial.



Sección del proyecto original con sus dos rampas de localidades. Véase también el detalle del volumen de la planta sótano.

El cine se inauguró oficialmente el día 22 de noviembre de 1954 con la proyección del film “Obsesión”, aunque previamente, el día 19 se había realizado un pase privado para la prensa. Funcionó desde sus inicios con programación de reestreno  con pases a las 4:30, 7:00 y 9:00 de la noche. 

Los llenos estaban garantizados cada tarde-noche a pesar de que en las cercanías existían o fueron surgiendo grandes competidores como el Argel o Carlton, Ayala, Salamanca, Felipe II, Jorge Juan, Tívoli, Vergara, Alcalá Palace, Universal, Becerra, Fantasio, etc.



Paralelamente a la inauguración de la sala de proyecciones se puso en marcha en los sótanos del inmueble otro negocio. El espacio que en un principio había sido concebido para sala de fiestas fue trasformado directamente sobre el papel en una expendida bolera.
Con el nombre de “Stadium” y bajo un proyecto del arquitecto don José Antonio Corrales se inauguró el domingo 28 de agosto de 1955 la nueva bolera. Su promotor fue don Francisco de la Vega, un industrial madrileño que vio con acertado ojo la idea de dotar a Madrid de uno más de esos locales donde se practicara ese deporte tan moderno y americano. El local que poseía una extraña fisonomía tenia entrada desde la calle de Fernán González, junto a las puertas del cine, y tras bajar una larga escalinata de forma curvada llegábamos hasta el bar americano, muy en boga en esa época, con su larga barra y mucho espacio para sentarse. Contaba este local con ocho pistas reglamentarias, y dos infantiles o femeninas. Junto a estas se encontraban los aseos y vestuarios con duchas para los jugadores. Todo estaba perfectamente organizado, la arquitectura moderna y funcional y no se escatimó en detalles, incluso las maderas de teka de las pistas fueron traídas de la Guinea Española.
La bolera fue rentable y cosecho muchísimo dinero a su propietario, pero el negocio se fue debilitando con el paso de los años y termino cerrando.
Bajo la misma dirección la bolera se convirtió en los años 70 en una sala de fiestas tal y como se había proyectado desde un principio con el nombre de Spacios. El local de ambiente acogedor que estaba dirigido principalmente a parejas y era imprescindible por ello contar con una para su acceso.



Aspecto de la entrada a la sala de fiestas en su última época.
  


Dos imágenes del interior de la sala en la primera década del nuevo siglo.

El cine fue reformado en varias ocasiones adaptándose a los nuevos sistemas de proyección y sonido. En los años 90 era el único cine de la zona en activo, todos habían sido transformados en supermercados, restaurantes o tiendas de ropa. Es entonces cuando ante la baja demanda se proyecta la división del local en dos salas. Bajo un proyecto de Enrique y Alicia López Izquierdo se fracciona espacio original en dos, quedando el patio de butacas convertida en la sala nº 1, con 796 butacas, y el entresuelo en la nº 2 con otras 704.  Los nuevos cines Benlliure se inauguraron el día 20 de diciembre de 1991 con la proyección de las películas “El rorobo de la jojoya” y “La pequeña pícara”. Tuvo muy buena acogida entre el vecindario y sus salas dotadas de todos los adelantos era comparables a las más modernas de multicines o de la propia Gran Vía.





Varias imágenes pertenecientes a la página web del estudio de arquitectura López-Izquierdo.


- Fachada y marquesina de los nuevos Cines Benlliure.

- Un aspecto de la sala principal o uno tomado desde una las entradas posteriores. Se conserva intacta tal y como era originalmente incluyendo la pantalla.


- La misma sala vista desde otro ángulo. Junto a las últimas filas de butacas se construyó la nueva cabina de proyección quedando la original para uso exclusivo de la sala 2.


- Un aspecto de la sala dos que se construyó utilizando las localidades de entresuelo. Muy amplio, más moderna y con mucha inclinación lo que la hacía una sala muy funcional.

Pero ni los modernos avances tecnológicos ni las más cómodas butacas pudieron remediar la extinción del cine Benlliure. El domingo 7 de enero de 2007 teniendo en cartel las películas “Déyà Vu” y “Happy Feed”  el cine terminó su historia. Después de algunos meses cerrado y abandonado llegó la noticia que se reconvertiría en una moderna librería ABAC.





Aspecto de la fachada en el año 2008 y detalle del suelo del atrio de entrada donde se  mantuvo el mosaico alegórico a las artes escénicas.


La reforma incluyó la demolición de casi todos los tabiques interiores conformando un espacio amplio y muy alto. A pesar de su reconversión se tuvieron que mantener algunos elementos originales tales como su pórtico de entrada o las escaleras de acceso a las plantas superiores.




Las escaleras del antiguo cine plagadas de juguetes y detalle del techo del entresuelo y su obsoleto plafón luminoso.

De igual forma se redescubrieron elementos olvidados o camuflados en las sucesivas reformas tales como alguno de los apliques realizados en escayola en los techos del entresuelo o los antiguos paneles decorativos de los vestíbulos que fueron colocados en el interior de la tienda. A pesar de las modificaciones el local seguía manteniendo su estructura original, la planta baja o calle estaba llena de estanterías con libros dejando en su fondo y en el lugar donde estuvo la pantalla una nueva para proyecciones audiovisuales. Las plantas superiores se habían conformado de forma escalonada, respetando el antiguo entresuelo y cubriendo todo su espacio de juguetes y artículos para manualidades.




Dos aspectos de la pantalla tomados desde lo más alto de la tienda ABAC.


Uno de los mosaicos del antiguo cine instalado sobre la pantalla de proyección de la moderna librería.

Pero el negocio no debió ser tan prospero como se esperaba y algunos años después la librería ABAC abandono el local, quedando cerrado durante un largo periodo. Paralelamente la sala de fiestas del sótano ya se había clausurado en abril de 2011, cerrada y espera de un nuevo uso descolgó el cartelón de su fachada.
Tras algunos meses de reformas y la fusión de la antigua librería con la sala de fiestas se inaugura el día 3 de diciembre de 2014 la que sería la primera tienda urbana de la firma alemana Media Markt, dedicada a la venta de electrodomésticos, y nuevas tecnologías.



En esta ocasión la reforma fue extrema, vaciándose por completo el interior del local creando nuevos forjados y configurando un espacioso interior sin ningún tipo de decoración, muy funcional y versátil, ocupando el espacio no tan solo del cine sino de la antigua sala de fiestas.
Tan solo queda como recuerdo su portada, en la que se ha rescatado su original bóveda luminosa, y el gigantesco cartelón de su azotea que nos recuerda que en aquel lugar estuvo el mítico cine Benlliure.


El interior de la nueva tienda Media Markt en la calle Alcalá 106.




Cartel anunciador del cine Benlliure único vestigio de su antecesor.

 
Autor: David Miguel Sánchez Fernández.
Fuentes:
                Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mary G. Santa Eulalia. Comunidad de Madrid 2001
                Archivo de Villa de Madrid. Expediente: 44.21.23
                Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Santos Yubero
                Archivo General de la Administración.
                www.mycanal.es
                www.lopez-izquierdo.es
                www.abc.es
                www.zonaretiro.com